Esta resolución abre una nueva dimensión a la crisis al reafirmar la ilegalidad del gobierno de Uribe. Esta ilegalidad ya se había insinuado con el caso de la parapolítica y con el hecho de que,
muchos de los parlamentarios que votaron la reforma, hoy se encuentran tras las rejas por sus vínculos con el narco-paramilitarismo. Pero la resolución de hoy, deja fuera de toda duda la
ilegalidad de la susodicha reforma: el voto de Medina siendo clave[3], fue obtenido mediante cohecho y ofertas de prebendas, que al no cumplirse, hicieron que la ex-congresista decidiera abrir
esta Caja de Pandora.
Esto, obviamente, plantea una situación problemática para el uribismo. Si la reforma que posibilitó la re-elección es declarada nula, entonces, el acto electoral mismo de la re-elección no fue
válido. Esto significa que el gobierno de Uribe es un gobierno de facto. Ante esta situación, queda abierta la cuestión de cuál debiera ser el curso a seguir de la crisis, dado que
Uribe, ciertamente, carece de la decencia necesaria para tomar por sí mismo la decisión lógica de renunciar. Esta crisis, de momento, puede resolverse tanto a favor de los que están por mantener
el equilibrio en los poderes del Estado y la legalidad consagrada en la Constitución de 1991, o bien puede acelerar el proceso de fascistización del Estado y llevar a un “golpe” del Uribismo
hacia los otros poderes para desembarazarse de los factores que aún le generan ciertos contrapesos e implantar así su proyecto totalitario de sello fascistoide.
Uribe, quien como hemos dicho, no tiene ni la dignidad ni la estatura moral necesaria para renunciar, ha agudizado la crisis aún más al mostrar que no está dispuesto a abandonar su proyecto
totalitario: es más, está aprovechando esta crisis para buscar la segunda re-elección, mediante la convocatoria al Congreso para que tramite un proyecto de ley de referéndum que permita la
repetición de las elecciones del 2006[4]. De esta manera, da la espalda a la resolución de la Corte Suprema que anula la validez de la reforma que permitió la re-elección, al plantear que se
repita el voto. Lo que hace Uribe, de manera deliberada, es confundir los términos, y apelar al populismo[5].
Tal propuesta, sin embargo, es una jugada peligrosa: pero es la única carta que tiene, de momento, Uribe para tratar de superar su crisis de legitimidad, a la vez que para impulsar el proyecto
autoritario del cual su re-elección indefinida es parte integral. Esta propuesta es un contra-ataque desesperado que busca reforzar al régimen cesarista y personalista. Pero a la vez, la
propuesta lleva las cosas a un nivel al cual ni siquiera muchos de sus mismos simpatizantes estarán, probablemente, dispuestos a llegar.
La lluvia de críticas ya ha comenzado a caer: el presidente del Consejo de Estado llamó a Uribe a respetar las decisiones de los tribunales[6] y los dirigentes del Polo Democrático (Gaviria y
Petro), ya han tildado a Uribe de “dictador populista” y a su régimen de “totalitario”[7]. Los liberales también tildaron las propuestas y la actitud de Uribe de estar signadas por el
autoritarismo[8]. Lo cierto, es que la iniciativa no refleja un “giro” autoritario, sino que sencillamente refuerza y explicita lo que ha sido la tendencia constante del proyecto político de
Uribe.
El ex-alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, ha apelado en vano al sentido de decencia de Uribe al decir que lo correcto sería la renuncia[9]. Otros han denunciado la inconstitucionalidad de la
propuesta[10], ya que la posibilidad de la re-elección fue invalidada por la Corte Suprema al vetar la reforma que el voto comprado de Yidis Medina hizo posible[11]. Si a esto se suma que el
Congreso al cual Uribe pide tramitar el proyecto de ley de referéndum está completamente desacreditado por las investigaciones de la parapolítica que tienen a 35 parlamentarios entre rejas, y a
otros tantos en proceso, entonces la propuesta aparece completamente carente de lógica.
Uribe, de momento, está llevando las cosas aún más lejos, al atacar frontalmente al poder Judicial. Recordemos que ya la parapolítica había generado bastantes roces, que a su momento, llevaron a
que Uribe mismo se querellara en contra de Valencia, presidente de la Corte Suprema[12]. Hoy los ataques escalaron a un nivel de agresividad inaudito. Uribe no ahorró palabras para insultar a la
Corte Suprema: “La sala penal de la Corte Suprema de Justicia aplica justicia selectiva", vocifera. Llama al fallo sobre la Yidispolítica "la trampa del poder del terrorismo agónico
para la cual se han prestado magistrados de la Corte Suprema de Justicia“[13], “para presionar indebidamente, mediante abuso de poder y usurpación de competencias, a otros órganos de
administración de justicia, a fin de acusar a funcionarios honestos como parte del supuesto cohecho”[14].
Estas palabras son típicas de tiranuelos autócratas, los cuales suelen tener ataques severos de paranoia... al punto que Uribe ve, en la decisión de la Corte –basada en los hechos- ¡un complot
del “terrorismo”![15] ¡Lo que falta, es que ahora del súper-computador de Raúl Reyes, saque unos nuevos archivos que “demuestren” la indudable “complicidad” de la Corte Suprema con las FARC-EP!.
Nada debiera sorprendernos a estas alturas...
No han faltado quienes han condenado esta actitud de obstrucción a la justicia[16], cosa que, por lo demás, no es nada nuevo bajo el sol, sino que otra más de las constantes del uribismo. El
Nuevo Siglo, en su editorial elocuentemente titulada “El Uribazo”, declara:
“(...) fruto del estado de ánimo presidencial, acusó a la Corte de abuso de poder, usurpación de competencias, justicia selectiva, de atemorizar al Congreso y de prestarse a la trampa del
terrorismo. Nunca, en la historia del país, se había presentado semejante rosario, lo que demuestra el tamaño de lo que está en juego. Un hecho que, sin duda, no sólo corrobora el crac
institucional, sino colabora en la tensión económica, la desconfianza inversionista y el demérito internacional”[17].
Pero Uribe no se ha detenido en las amenazas verbales, las descalificaciones y acusaciones: ya empezaron también a poner denuncias retaliatorias en contra de magistrados de la Corte Suprema[18].
Este juego de acusaciones seguirá profundizando la crisis de legitimidad del Estado, y aunque Uribe intente mediante estas acciones desesperadas mantenerse a flote, lo que está logrando es
alienar a su base de apoyo.
Lo más probable es que la crisis institucional en Colombia sea una crisis de carácter prolongado, ante la falta de alternativas y ante el desgaste del bloque hegemónico: ya
hay varios de los socios de Uribe que están cayendo por cargos de extralimitación de funciones y corrupción, incluyendo al ex-ministro y embajador en Italia Sabas Pretelt, el ex-director del DAS
y paramilitar Jorge Noguera, el ex-viceministro Angarita, el ex-ministro Diego Palacio y el ex-procurador general Adgardo Maya Villazón[19], entre otros[20]. Y desafortunadamente para Uribe, no
tendrá manera de extraditar a Yidis Medina para así silenciarla, con lo cual es probable que este círculo pueda seguirse ampliando (Esto, sin mencionar la infinidad de consecuencias del fallo, ya
que se resquebraja no sólo la legitimidad del gobierno, sino también de sus decisiones durante dos años de ejercicio ilegal).
Lo único que hoy en día puede garantizar la continuidad del uribismo, sea mediante la figura cesarista de Uribe mismo o mediante un monigote a su imagen y semejanza (un Santos, por ejemplo), es
la debilidad política de la propia oposición. Pero el continuismo uribista no es otra cosa que la prolongación de un sistema en crisis aguda de legitimidad. Lo que si es indiscutible, es que, de
momento, todas las soluciones al conflicto, se están barajando por arriba: el gran ausente en la crisis colombiana es el pueblo organizado. La CUT se ha limitado a llamar a una
movilización en apoyo a la Corte Suprema[21].
No existe hoy en día una alternativa popular clara, con implantación de masas, que pueda capitalizar la crisis a favor de los intereses populares. Pero tampoco existe una fuerza que pueda superar
la crisis desde arriba: el uribismo se empantana cada vez más en su propia podredumbre por sus vínculos con el paramilitarismo así como con el narcotráfico, y la oposición parlamentaria
(liberales y el Polo) no pueden plantear nada más que la defensa a rajatabla de la Constitución del ’91 –la cual, en un contexto de contrainsurgencia enmarcado por el Plan Colombia, se vuelve una
tarea de Sísifo, de nunca acabar.
Una alternativa que pareciera quedarle a Uribe para superar la crisis en lugar de, sencillamente, prolongarla, sería un auto-golpe como el que inauguró la triste década del Fujimorato en Perú. Y
los paralelos sobran. Pero este golpe temerario a la vez significaría el suicidio político de Uribe, el cual fundamenta su proyecto en la construcción de un Estado totalitario con fachada
demócrata. Si la fachada se descascara, el rey queda al desnudo y en un contexto político tan volátil como el colombiano, ese sería un paso tal vez demasiado arriesgado, pero que no puede
descartarse del todo. Podría incluso argumentarse que el eventual referéndum sería una de las formas de impulsar este auto-golpe, o al menos, de intentar validarlo en las urnas.
Sabemos que las crisis no pueden prolongarse eternamente. Y en Sudamérica es costumbre que, cuando el sector hegemónico es incapaz de solucionar las crisis por las “buenas” –y particularmente
cuando el espectro popular asola-, la salida autoritaria, manu militari, es LA carta a barajar. Gaviria, del Polo, ha dicho que la re-elección que quiere convocar Uribe lo convierte en
un dictador populista que maneja al pueblo como otros dictadores manejan la policía y el ejército[22]. Creo que esta visión es parcialmente correcta (el populismo es, de hecho, un factor
fundamental del uribismo) pero falla en que sobredimensiona la capacidad de movilización popular de Uribe, y minimiza la capacidad de movilización militar de éste.
Un golpe al estilo de la “Marcha sobre Roma” de Mussolini no es factible en Colombia. El apoyo a Uribe es un apoyo fanático, prepotente y agresivo, pero no es un apoyo orgánico que pueda
manifestarse en movilización de masas constante ni en un discurso homogéneo, como quedó demostrado tras la marcha del 4 de Febrero[23]. Ni tampoco es un apoyo tan hegemónico como el que los
medios nos quieren hacer creer: mientras nos siguen machacando, ad nauseam, que Uribe tiene apoyo del 70%, 80%, 90% y 120% de Colombia, las cifras oficiales del DANE son bastante más
humildes, llegando la aprobación a Uribe al 40%[24]. Y no está de más que recordemos que aprobación no es lo mismo que apoyo.
Por otra parte, es difícil que una eventual repetición de las elecciones del 2006, de llegar a ocurrir (lo que de por sí es altamente improbable dado el nivel de oposición que esta iniciativa
está enfrentando en las instancias oficiales), pueda traducirse en resultados favorables a Uribe: el contexto hoy es muy diferente al del 2006 y está marcado por la falta de legitimidad
institucional y una polarización que puede llevar a votar a muchos de la vasta mayoría de indiferentes, lo cual muy probablemente inclinaría la balanza contra Uribe. Cada vez más se puede
apreciar el rostro culebrero, mentiroso y mafioso del uribismo. Esto último no puede ser pasado por alto, aunque el núcleo duro de apoyo al uribismo no deje de ser importante y sabemos que estará
para respaldar a Uribe pase lo que pase.
Pero Uribe sí que tiene sus camisas negras y sus propios “fasci di combattimento”: la nueva oleada de agresiones, amenazas y crímenes del paramilitarismo demuestran que en momentos de
crisis, la violencia del régimen recrudece. En estas semanas, el asesinato de una mujer en Granada (Antioquia)[25], de un dirigente afrocolombiano del Proceso de Comunidades Negras cerca de
Tumaco (Nariño)[26], las amenazas a grupos juveniles en Medellín[27], a sindicalistas y dirigentes sociales en Bucaramanga[28] y a organizaciones sociales y de derechos humanos en
Barrancabermeja[29], nos recuerdan que el espectro del paramilitarismo, supuestamente “exorcizado” mediante la “desmovilización” y la Ley de “Justicia y Paz”, sigue vivo y representa una fuerza
presta a infundir terror cuando los poderosos lo requieran.
Además, el ejército sigue siendo el principal aliado incondicional de Uribe y una de las principales barreras a la salida negociada del conflicto. Pese a la imagen que proyecta Colombia de ser
una de las pocas repúblicas latinoamericanas que no ha tenido más que un dictador militar en el último medio siglo, por un breve período[30], lo cierto es que el ejército ha jugado un rol
importantísimo en la política colombiana, siendo un poder de facto, no necesariamente subordinado al poder civil. La importancia y el peso del ejército han aumentado enormemente desde la
implementación del Plan Colombia, el cual los ha engordado con sus dólares. Hasta ahora, el ejército no ha tenido que intervenir directamente: pero si la crisis se prolonga, la alternativa de la
salida militar a ésta puede aparecer como una alternativa viable para salvar al régimen.
En este marco, la crisis institucional que pareciera ir tocando fondo puede seguirse extendiendo por un tiempo aún indefinido, pero tendrá que definirse en algún momento, a las “buenas” o a las
“malas”. Pero los plazos de este tiempo aún por definir, no son puestos por los de abajo sino que por los de arriba: el movimiento popular colombiano ha de tomarle el pulso a este factor y debe
acelerar el tranco a la construcción de la convergencia popular que pueda plantear una solución a la crisis acorde a los intereses de los que tradicionalmente han sido excluidos y marginados. E
insistimos, los plazos para esta convergencia, son impuestos desde arriba y la posibilidad de la profundización del autoritarismo hacia un modelo abiertamente de sello fascista debiera ser
seriamente considerada. Solamente la materialización en alternativa de los sectores populares organizados y con un programa de lucha claro y convocante puede sepultar definitivamente la
posibilidad del Tercer Reich de Uribe y la consolidación del totalitarismo.
[1] Ya habíamos escrito un artículo sobre la crisis institucional, "¡Extraditados! Parapolítica y crisis institucional en Colombia" (http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=8977) más una
posdata al mismo artículo "Posdata sobre la crisis institucional colombiana" (http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=9006)
[2] http://www.eltiempo.com/colombia/justicia/recursosrelacionados/lo-que-dice-la-corte-suprema-sobre-la-aprobacion-de-la-reeleccion_4350688-1
[3] La reforma fue aprobada con 16 votos en contra y 18 a favor: el cambio de Medina (que de estar en contra, pasó a votar favorablemente) rompió el equilibrio y permitió la re-elección de Uribe,
asunto que no estaba contemplado en la Constitución.
[4] http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/referendo-para-que-el-pueblo-ordene-repetir-elecciones-del-2006-anuncio-el-presidente_4350593-1 Para los alcances de la
propuesta, se puede revisar http://www.elespectador.com/impreso/politica/articuloimpreso-todos-los-escenarios-posibles
[5] En “La Salida Populista”, http://www.elnuevosiglo.com.co/noticia.php, la periodista Javiera Barrera menciona,
claramente, que esta alternativa revela un mayor “amor populista” que respeto por el “estado social de derecho”.
[6] http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-consejo-de-estado-pide-uribe-y-csj-dejar-su-puja-reeleccion
[7] http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/polo-democratico-califico-al-presidente-uribe-de-dictador-populista-al-buscar-nueva-eleccion_4350759-1
[8] http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/actuaciones-de-uribe-parecen-mas-encaminadas-a-acentuar-la-crisis-que-a-resolverla-liberales_4351304-1
[9] http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/alvaro-uribe-deberia-renunciar-en-vez-de-pedir-una-nueva-eleccion-afirma-antanas-mockus_4350705-1
[10] http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/desconcierto-e-incertidumbre-por-propuesta-de-referendo-para-repetir-elecciones-hecha-por-uribe_4350803-1
[11] http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/desconcierto-e-incertidumbre-por-propuesta-de-referendo-para-repetir-elecciones-hecha-por-uribe_4350803-1
[12] Ver, “Un año de rounds entre Uribe y la Corte” http://www.elnuevosiglo.com.co/noticia.php
[13] http://www.eltiempo.com/colombia/justicia/recursosrelacionados/la-respuesta-del-presidente-uribe-a-la-corte_4350692-1
[14] http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/referendo-para-que-el-pueblo-ordene-repetir-elecciones-del-2006-anuncio-el-presidente_4350593-1
[15] También desestima la parcialidad del fallo en contra de Yidis Medina. Según El Nuevo Siglo “Frente a ello, el presidente ipso facto y sobre la marcha, recusó la decisión sobre Yidis
Medina, calificándola de “autoincriminación”, como si tal circunstancia no hubiera sido sometida debidamente al acervo probatorio puesto que, en efecto, la confesión no es prueba si no está
cotejada en los documentos y las pesquisas que han causado pasmo en la nación. Habló el presidente de antecedentes delictivos de Medina, sin que conste fallo ninguno que así lo acredite. Se
abstuvo, ciertamente, de aducir demencia como lo había sugerido a través de su abogado, pues el dictamen de Medicina Legal demostró que estaba plenamente lúcida”. http://www.elnuevosiglo.com.co/noticia.php?noticia=44220
[16] http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/actuaciones-de-uribe-parecen-mas-encaminadas-a-acentuar-la-crisis-que-a-resolverla-liberales_4351304-1
[17] http://www.elnuevosiglo.com.co/noticia.php?noticia=44220
[18] http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/presentan-dos-denuncias-contra-magistrados-de-la-sala-penal-de-la-corte-suprema-de-justicia_4350867-1
[19] http://www.elespectador.com/impreso/judicial/articuloimpreso-extralimitacion-de-funciones
http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-formulan-pliego-de-cargos-contra-sabas-pretelt-y-diego-palacio
[20] Ver “Radiografía de los procesos por el caso de Yidis” http://www.elnuevosiglo.com.co/noticia.php
[21] http://www.cut.org.co//index.php?option=com_content&task=view&id=1298&Itemid=1
[22] http://www.eltiempo.com/colombia/politica/2008-06-27/polo-democratico-califico-al-presidente-uribe-de-dictador-populista-al-buscar-nueva-eleccion_4350759-1
[23] http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=7566
[24] http://www.dane.gov.co/files/comunicados/cp_ecp07.pdf ; http://www.eltiempo.com/politica/2008-05-21/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-4180527.html ;
http://colombia.indymedia.org/uploads/2008/05/encuesta_dane_mayo_21_08.pdf
[25] http://www.nodo50.org/anarcol/index.php?option=com_content&task=view&id=877&Itemid=44
[26] http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=9241
[27] http://www.nodo50.org/anarcol/index.php?option=com_content&task=view&id=857&Itemid=44
[28] http://anarkismo.net/newswire.php?story_id=9217
[29] http://www.redcolombia.org/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=205
[30] Gustavo Rojas Pinilla, de 1953 a 1957.
